El pasado domingo se disputaba en el Antonio Gallardo el partido de vuelta de la final de ascenso a División de Honor. Nuestro Arcos CF se la jugaba contra el CD Ventippo de Casariche. El encuentro se disputaba a puerta cerrada por culpa de algún ceporro, de esos que se esconden en las gradas de todos los campos y que perjudican gravemente tanto a los clubes como a la afición. Ojalá esos zopencos no vuelvan a entrar en un estadio de fútbol en toda su vida. Como no se podía asistir al estadio, me tuve que conformar con intentar verlo a través de la web de 7TV, pero la conexión no iba bien, seguramente a causa de la gran cantidad de personas que estaban conectadas en ese momento. Decidí entonces sintonizar Radio Arcos, y eso me recordó aquellos años ochenta y noventa en los que, los días de partido, la gente andaba con el transistor pegado a la oreja escuchando, entre otros, a José María García. ¡Qué tiempos!
Como digo, sintonicé la emisora municipal y qué alegría comprobar esa pasión, esas ganas, esa magia que la radio transmite. Un diez para Manolo Galvín y para mi buen amigo José Antonio Velasco, porque hicieron un trabajo sensacional junto a su equipo técnico. Fueron la voz y los ojos de toda la afición arcense. Y reviví los nervios de aquellos partidos radiados en los que no ves las imágenes, pero escuchas la narración y es como si estuvieras sentado en tu asiento viendo el encuentro. Sobre todo, en ese sinvivir que supone una tanda de penaltis. Creo que me dieron varios microinfartos durante la narración de Galvín. Pero, al final, valió la pena. El Arcos CF se impuso y ganó la eliminatoria, por lo que es nuevo equipo de División de Honor. Oiga, y qué afición. Ver a cientos de personas cantando ese himno, compuesto por Miguel Chamizo (le tengo devoción a mi tocayo) e interpretado por Manuel Amaya «Marcelo», y observar la alegría, el sentimiento de unidad, de identidad, de toda esa gente... Uno se da cuenta de que el deporte, qué duda cabe, nos une.
Mi hijo y yo, que, aunque vivamos en Prado, somos socios del Arcos, continuamos pegados a la radio y a las RR.SS., disfrutando en la distancia de ese ambiente festivo. Nuestra comarca se merecía tener ya un equipo en una categoría como la División de Honor. Pero justamente cuando ando tecleando el final de esta columna, llegan a mis oídos rumores de que el Comité de Competición anda estudiando sanciones y que puede que se malogre el ascenso. Espero que esto no sea cierto, que sea eso, simplemente un rumor, porque lo que se gana en el terreno de juego no puede deshacerse en los despachos. Nuestro club no se merece semejante castigo. Sea como fuere, mi enhorabuena a todos los jugadores, al entrenador —que se deja la garganta en cada partido— y a su equipo técnico, a la directiva y, sobre todo, a esa afición pacífica que va al campo a animar al equipo y que, en general, es ejemplar. ¡Viva el Arcos!
Miguel Ángel Rincón Peña
VIva Arcos
